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Divague: Revista de ensayo literario | Piedra

Piedra

Piedra- del chile de molcajete

Por: Tania Casillas

DEL CHILE DE MOLCAJETE

Cuando nací la licuadora ya existía: pones los ingredientes en el vaso y enciendes; molesta un poco el sonido repetitivo; pero la mezcla está lista en uno o dos minutos. Por eso me cuesta tanto entender la manera en que funciona un molcajete.

 

En una piedra –no muy honda- tienen que caber el chile, los jitomates y el agua; y luego molerse, en una piedra no muy honda. No hay espacio para maniobrar o revolver, como lo hacen las aspas de la licuadora.

 

Lo más intrigante son los chiles, están pequeños, no se pueden cortar en trozos iguales, las semillas parecen desaparecer entre las aberturas de la piedra, ¿cómo logran molerse con solo presión de una piedra sobre la otra?

 

Hay dos trucos –me han dicho-: los movimientos de la muñeca y el orden de los ingredientes: los chiles se muelen primero para que el sabor quede en el molcajete.

 

Para mí, el asunto es la repetición.

 

En primer grado de primaria las planas me torturaban. La desesperanza de ver una hoja vacía y saber exactamente de lo que se va a llenar convirtió a la repetición en un acto odiado. El aburrimiento y la lucha por ser diferente se encargaron de hacer el resto.

 

La práctica –alter ego bonito de la repetición- hace al maestro; pero lo demás está condenado por la sobrevaloración de la singularidad.

 

Y en base a esto juzgamos: los tontos repiten grados en la escuela; a los despistados hay que repetirles las instrucciones; los gordos repiten plato; los masoquistas repiten relaciones; los ñoños repiten las películas. Repetir es aburrido, cansado, poco original.

 

Pero hay cosas que vale la pena repetir, como una canción nueva, aunque llegue a cansar.

 

El cuerpo humano aboga por la repetición, como rascarse varias veces hasta aliviar la comezón; o estornudar y toser hasta expulsar un virus; o lograr un orgasmo a base de movimientos repetidos. Repetidos movimientos.

 

El organismo sabe lo que la mente moderna, sedienta de creatividad falsa, no quiere aceptar. (Bis).

 

El abdomen marcado solo se logra con mucho ejercicio abdominal. El baile es una sucesión de movimientos repetitivos.

 

Tome la piedra más pequeña y presione los ingredientes sobre la otra piedra, mueva la muñeca según sea necesario y repita hasta que todo esté molido y enchiloso.