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Divague: Revista de ensayo literario | Oda al Salchipulpo

Oda al Salchipulpo

SalchipulposPor: Marco Jimenez Gallardo

Los salchipulpos pueden parecer una invención irrelevante. La verdad es que tal vez lo sean, pero también está la posibilidad de que no sea así. Los salchipulpos son más que una simple metáfora gastronómica. Éstos son un platillo indispensable en las festividades religiosas  o en las plazas adornadas y con un kiosco al centro.

El salchipulpo es ejemplo del ingenio mexicano. Lo podemos analizar desde su nombre “salchipulpo”, salchi-pulpo; salchi, de salchicha y pulpo, ¿de pulpo? El hecho de cortar una salchicha en pequeños pedazos y luego hacerle cuatro patitas es muestra de la compleja relación entre término y objeto; el someter al trozo con patitas a un baño en aceite nos remite a la gastronomía popular (enchiladas, sopes, tamales, flautas, tacos dorados, etcétera), todo con el fin de darle buen sabor e, inconscientemente, aumentar el colesterol.

Hacer salchipulpos en verdad  es un arte. Primeramente se tiene que elegir una salchicha que tenga buen sabor, ya que una que carezca de esto terminará siendo inapropiada y hasta repudiada por el público conocedor. Lo segundo, es conseguir un aceite que, en las altas temperaturas, abrace la salchicha de una manera suave y delicada (nada violenta), con el único fin de tostar sólo la superficie de la misma, y dejar un leve color bronceado en la piel de ésta. Lo tercero, y quizá lo más importante, es conseguir la apropiada combinación gastronómica, cabe recalcar que en esta parte existen un sinfín de combinaciones posibles, empero, están las de cajón: la clásica, consiste en un perfecto equilibrio entre papas fritas a la francesa y salchipulpos, todo esto con un par de salsas al gusto; la típica lleva, entre sus materiales, los salchipulpos y otra variante de salchicha: el salchitaco ; la radical, obtiene su nombre de la combinación de muchos elementos con el fin de complacer al cliente, que en su hambre (gula), devora todo lo habido en el plato sin la menor dificultad ni resentimiento.

El salchipulpo es un invento mexicano, propio de la extravagancia culinaria, que a veces podría llegar a parecer vulgar o hasta impropia de llamarse comida. Pero es parte de la gran cantidad de mexicanismos hechos y derechos, de la transgresión y adaptación de materiales externos. El salchipulpo es sinónimo de vida, ya que tiene su propio lenguaje y seguidores: su propia pulsión.