Mis manitas

Pose de Maquina Tragamonedas

Acrilico-Oleo sobre Tela 100×80 cm. 2009

Por Maia

“Me fascinan mis manos, son filosas para desgarrar el cuero
me fascinan mis manos, primorosas para acariciar lo bello.”
Comenzó como una canción, una frase para explicar un sentimiento.
En una ocasión compartí mi impresión con una señorita en Tinder a modo de coqueteo, ella me pidió que le hablase más sobre mis manos. La señorita educada siempre se expresa de usted y me llama damisela, por mi parte correspondo su atención y le respondo con propiedad.
A consecuencia de esta dinámica se generó este mensaje de Tinder que bien puede interpretarse como un ensayo.

Ver para creer, tocar para comprobar.

En las aventuras de Jesús, éste le pide a Tomás que lo toque porque no le bastó con mirar. Aprendemos a ver al palpar, con el tacto, con las manitas.  

 

Me fascinan mis manos, las considero como un reflejo y extensión de mi totalidad. Son muy bellas, me satisface modelarlas y lo he hecho sólo por amor a ellas. Creo que engloban cada aspecto de mi persona, los límites de mi expresión material con mis sentimientos, emociones e ideas.

 

Me gusta todo lo que puedo hacer con mis manos. Darle vida a los objetos inanimados y crear nuevos límites de realidad, cada objeto que nos rodea fue creado directa o indirectamente por una mano. Podemos suponer que el diseño del mundo vino desde la imaginación, sin embargo, la misma imaginación se alimenta de aquello tocado por las manos, lo proyecta y lo devuelve por las mismas manos, como principio, fin y herramienta. Pareciera que nos sirven y a la vez estamos a su servicio.

 

La vista causa ilusiones, necesita de la mano para dimensionar, para volver figurativa la abstracción espacial que conlleva al alma a naufragar entre sueños vagos en busca de un abrazo, de sentir unas manos y saciarse con su fragante olor. El aroma de las manos narra lo más delicioso sobre la piel y costumbres de la vida que hay entre una mano y otra, dónde han estado, qué han hecho, en qué parte han jugado y con qué parte del cuerpo han manifestado su cariño. Si huelen a saliva, sudor,sexo, sangre, cenizas, grasa, cera, axilas, pies y/o alimento. Si su matiz es dulce, salado, floral o fermentado.

 

Si cerramos los ojos y hablamos mano a mano, es fácil personificar el resto del cuerpo en ellas, son muñequitos de nosotros mismos. Por esto atino que se le llama muñeca a la unión del cuerpo a ellas. De esta manera el mundo se reduce a mis manos y a través de ellas reconozco el universo.