Warning: include_once(/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/contact-form-7/wp-contact-form-7.php): failed to open stream: Permission denied in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310

Warning: include_once(): Failed opening '/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/contact-form-7/wp-contact-form-7.php' for inclusion (include_path='.:/usr/lib/php:/usr/local/lib/php') in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310

Warning: include_once(/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/list-category-posts/list-category-posts.php): failed to open stream: Permission denied in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310

Warning: include_once(): Failed opening '/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/list-category-posts/list-category-posts.php' for inclusion (include_path='.:/usr/lib/php:/usr/local/lib/php') in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310
Divague: Revista de ensayo literario | Lo que vi en la FIL

Lo que vi en la FIL

Pabellón internacional, fil2016

Por: Moisés Navarro

El último día en que se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro, vestí de negro, llevaba gafete de invitado y por lo tanto tres personas me confundieron con alguien del staff de la Feria. Seguramente, con los de Control (los encargados de la seguridad del evento que no dejan de ser mozalbetes que cumplen horas de su servicio social). A dos les negué la información porque, pues, no sabía. El otro señor alcanzó a frenar su pregunta. Sé que se desilusionó cuando vio que mi camiseta era del Santo vs las mujeres vampiro y por lo tanto me catalogó de persona poco seria.

En el transcurso de los días fui testigo de cosas por demás extrañas. Para empezar vi a Fito Páez y a Enrique Blanc concursar por quién llevaba los lentes oscuros más cool ―en un foro sin sol y en una hora prácticamente oscura. Otra cosa curiosa: Páez parecía una persona sencilla y amable. Como sea, ese día seguí mi recorrido y acudí a uno de los máximos eventos: la presentación de dos números de Artes de México dedicados a la lucha libre. Para mi decepción la presentación corrió a cargo de El Gallito tapatío (la mascota del luchador local: El Gallo), y Chik Tormenta. También estuvo un viejito que no sabía nada de lucha libre y su instinto le dijo que el Enfermero fue asistente en los cuadriláteros del Médico asesino. No tuve ánimos para decirle que la lucha no funciona como el quirófano.

También vi a un viejito que quiso correr y se acordó de su edad; a dos personas intentar inflar a Leo el libro (la mascota de la SNTE) y fracasar en su intento. Fui testigo de cosas incomprensibles: tales como personas tomarse fotos en el estante del INE. Así mismo, observé como algunos se fotografiaban con las letras enormes de FIL 30, que, dicho sea de paso, contó con el mismo diseñador gráfico de la tipografía de Guadalajara, Guadalajara: el Word Art de Windows 98. Menos raro fue ver a individuos sacarse fotos con los monos de papel maché del Rayo de Jalisco y Huracán Ramírez.

Los de América Latina no se metieron en problemas: pusieron un área para artesanías, y su lugar de exhibición de libros fue muy discreta, casi invisible. Por fuera se veía pura madera; por dentro estuvo ordenada alfabéticamente. Les rompieron el corazón a los de Quebec y a los de Los ángeles pues no los incluyeron. Por la misma parte de afuera tenían unos banquitos rojos para que las personas se sentaran. En la parte de arriba colocaron unos proyectores que mandaban imágenes coloridas y en constante movimiento para que las personas que tomaron asiento se levantaran y fueran a comprar.

Me detuve en el área religiosa. No comprendí cómo es que una de aquellas editoriales tenían entre sus filas  libros de Plaza Sésamo. Me consternó mucho observar que entre ellos se encontraba el Conde Contar, quien, tengo entendido, es una criatura de la noche. Uno de los vendedores observó  a un tipo de mediana edad, delgado y con barba; el vendedor notó que el señor dudaba de Dios pues se le acercó y le dijo «Se nota que eres una persona inquieta, que no te convences fácil, pero es normal la duda, ¿Cuáles son las partes de la Biblia que te inquietan?» Yo continué observando los títulos de los libros ―me interesaba, además, seguir escuchando la conversación (no por el chisme, yo también tengo dudas. Por ejemplo, me interesa saber si en el Arca de Noé había o no Dodos) pero se fueron a un lugar más privado. Entre los libros que observé estaban unos que hablaban de cómo las mamás debían acercarse a sus hijos adolescentes para evitar que estos caigan en las drogas, el alcohol o en la joteria. Otros hablaban sobre el matrimonio, sobre los ancianos, y sobre cómo podemos tener la certeza de que Dios nos ama y no nos ha abandonado.

En ese mismo pasillo, en el estante de Futbología, vi una joya de la literatura moderna, periodística y deportiva: el libro conmemorativo del centenario del gloriosísimo Atlas. Futbol, religión y literatura se mezclan de las maneras más bellas.

Vi a los hermanos Taibo pasearse por la FIL, a la Poni sentirse rockstar, a Mario Vargas Llosa sentirse presidente. Al Licenciado [Raúl Padilla] menos pálido y más rechonchito. A autores desconocidos sentirse conocidos. A un tal Cesar Lozano recibir una fila enorme de gente para obtener su firma. A la conductora cubana  Raquel Bigorra presentar su Manual de la buena esposa y peor aún: a incautos comprando el chunche ese y formarse por una firma.

En mis recorridos encontré cómo jugaban lotería literaria, a personas entrar a un concurso para obtener un libro firmado por George R.R.R Martin, la Poni o Vargas Llosa. Vi locales de juguetes, rompecabezas y comics repletos de gente. También a una librería esotérica recibir menor afluencia que en años anteriores. Vi a los stants de librerías locales y nacionales estár más repletas que las mismas editoriales. Soporté a adolescentes sin desodorante correr por los pasillos. Me dio gusto atestiguar como los niños―y también algunos adultos― disfrutaban las actividades de Fil niños.  Un niño abrazó mis piernas creyendo que era su padre y se asustó al ver que yo estaba más feo que su progenitor.

Escuché a dos adolescentes informar a otro que iban al trono. Yo creí que iban a cagar, pero en realidad iban a hacer una cola inmensa para retratarse en la silla esa de la serie televisiva Juego de tronos.

En Almadía me regalaron un mezcal de cortesía. Tragué Pizza en uno de los puestos de la expo y después me arrepentí (al día siguiente me entró un dolorón de panza y una chorrera incontrolable. No por nada cajas y cajas y cajas de la pizzería de enfrente de la Expo abundaban dentro de la FIL y a lo largo de la avenida Mariano Otero).

Dorothy y el Espantapájaros se pasearon por la expo. Blanca Nieves me regaló unos separadores y me enamoré de ella. Un montón de letreros impresos en hojas bond estaban a lo largo de toda la FIL. Advertían que robar es un delito tipificado por la ley. Eso no detuvo a dos enchamarrados que se robaron un par de libros sin que nadie más los viera.

Me encontré con mi amiga Valeria Guzmán quien hacía alfabetos en braile pa’ los curiosos. Vi a León Portilla mostrar una lucidez encantadora a sus noventa años mientras presentaba La visión de los vencidos en náhuatl y en chino. Vi a personas comprar esas ediciones aunque no hablaran ni náhuatl ni chino mandarín.

Un tipo afuera de la expo despotricaba mensajes ininteligibles en contra de Raúl Padilla. Tenía un letrero en su pecho, otro en su espalda en contra de la Universidad de Guadalajara. Lo vi todos los días y nunca supe a dónde acudía al baño. Creo que lo peor para él fue tener que chutarse el concierto de Adanowsky.

Hice filas inmensas para acceder a la Feria. Aguanté la lentitud de los polis encargados de la seguridad y toleré el estar pasando por los detectores de metales a cada rato, como, por cierto, ya se hizo costumbre cada pinche año desde que llegó Israel como país invitado. No vaya alguien a entrar a desplomarse a Yordi Rosado y nos haga mejores  mexicanos, y en una de esas, mejores lectores.