Warning: include_once(/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/contact-form-7/wp-contact-form-7.php): failed to open stream: Permission denied in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310

Warning: include_once(): Failed opening '/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/contact-form-7/wp-contact-form-7.php' for inclusion (include_path='.:/usr/lib/php:/usr/local/lib/php') in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310

Warning: include_once(/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/list-category-posts/list-category-posts.php): failed to open stream: Permission denied in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310

Warning: include_once(): Failed opening '/home/revistadivague/public_html/wp-content/plugins/list-category-posts/list-category-posts.php' for inclusion (include_path='.:/usr/lib/php:/usr/local/lib/php') in /home/revistadivague/public_html/wp-settings.php on line 310
Divague: Revista de ensayo literario | El tú, el yo y el nosotros

El tú, el yo y el nosotros

Odd Couple

Por Adalberto Galván Padilla

No hay un sentimiento más fulminante que la desdicha; nos muestra lo que en esencia somos: soledad. De ahí que nadie busque su ser primordial, pues la desdicha es un ser que nos habita. La soledad conlleva angustia, pero esta nos parece un veneno: nos desmenuza internamente, nuestro corazón se fragmenta y nuestros pulmones arden, no hace falta mencionar que la piel, como la sangre, se coagula.

Aparece frente a nuestros ojos cualquier cosa, un tercero que nos distraiga de la soledad —la soledad parece ser un segundo— y entonces nos situamos en una dialéctica de tres donde se busca aniquilar al segundo.

Cualquier cosa resulta ser ese tercero: una prenda, un automóvil del año, un taller de ensayo. Sin embargo, hay predilección por cierto tercero: tú.

El tú resulta ser ese tercero, el más anhelado. El tú es la mujer o el hombre para mí, para yo —el primero. En la constante búsqueda nos olvidamos del segundo pero está ahí, palpitando en nuestra porosidad, respirando en nuestra sangre, engañando a la vida.

No hay segundo sin primero como tampoco hay primero sin segundo, pues para ser se tiene que estar; soy primero a partir de que está el segundo y el segundo es a partir de que está el primero, lo mismo sucede con el tercero. Hay una falsa creencia: «el tercero evita al segundo», no es así, sólo nos distrae.

Llega el momento en que andamos por el mundo tú y yo, yo y tú, primero y tercero; no es lo mismo con el segundo, pues no sólo hay un segundo sino dos segundos, pero no aparecen en el acto, por lo menos no a simple vista.

Vemos al amante y al amado, al que tiene y al que le falta, pero en ambos lo que se tiene y lo que falta es la soledad. El primero tiene la soledad, el tercero también, todos tenemos al segundo y es precisamente eso lo que reúne al primero con el tercero.

El nosotros es la soledad disfrazada, el nosotros es la soledad.