Montaigne

Suicida

En su tierra, en su mundo, ni un solo momento vio que reinaran la paz, la razón, la concordia y la tolerancia, todas esas sublimes fuerzas del espíritu a las que su alma se había entregado. Tanto en su primera mirada al mundo como en la última, de despedida, vuelve la cara con horror (como nosotros) al pandemónium del mundo y al odio que infama y destruye a su patria y a la humanidad.

El placer de odiar

El placer de odiar, como una sustancia ponzoñosa, roe el corazón de la religión y lo llena de resentimiento y beatería; hace del patriotismo una excusa para llevar el incendio, la peste y el hambre a otros países.

Cartas a un joven poeta

Rainer Maria Rilke

Si su vida diaria le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que aún no es Io bastante poeta como para convocar su riqueza.

Prosas apátridas

No se trata, como algunos lo han entendido, de las prosas de un apátrida o de alguien que, sin serlo, se considera como tal.

Sobre el arrepentimiento

Los autores se dan a conocer al público por algún rasgo propio y que es desconocido; yo soy el primero en darme a conocer por mi esencia universal […]

Cervantes ensayista

Sin embargo, la pregunta que ahora confrontamos es la siguiente: el público, los nuevos posibles lectores, ¿saben en realidad de qué se trata?

Elogio en rosa

Habrá que admitir cómo a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado fue mejor: […], yo descubrí que la Pantera Rosa era rosa sólo hasta que tuve un televisor a color.